Durante mucho tiempo, las producciones con valores cristianos estuvieron marcadas por buenas intenciones y una calidad cinematográfica que a menudo dejaba mucho que desear. Hoy, esa realidad está cambiando drásticamente, y la llegada a los cines de David es la prueba definitiva de que las historias bíblicas pueden alcanzar la excelencia artística.
Distribuida por Angel Studios, esta obra no solo se perfila como el mejor musical animado de temática bíblica desde El príncipe de Egipto (1998), sino que logra una fidelidad a las Escrituras y una riqueza visual que superan cualquier expectativa.
David llega a los cines argentinos el próximo 12 de marzo.
El milagro detrás de la pantalla
La creación de David es en sí misma una historia de perseverancia. Nacida del sueño de más de tres décadas de Phil y Jacqui Cunningham (fundadores de Sunrise Animation Studios en Sudáfrica), la película llegó a los cines tras superar disputas legales y asegurar su distribución con Angel Studios.
El respaldo del público ha sido histórico: es la película con el mayor financiamiento colectivo de todos los tiempos, recaudando casi 50 millones de dólares. Este impulso, sumado a la precuela televisiva Joven David (2023), preparó el terreno para lo que promete ser un fenómeno en taquilla.
«La película utiliza los colores de la vida de David para enseñarnos una lección invaluable: confiar en el Tejedor cuando no entendemos los hilos de nuestra propia vida.»
Animación de prestigio y una banda sonora que inspira
Si tenías dudas sobre la calidad visual, los primeros minutos de la cinta las disiparán por completo. Con una animación digital casi fotorrealista, la película ofrece planos de una elegancia digna de los grandes estudios como Pixar. Momentos como el reflejo del joven pastor en la imponente espada de Goliat o el detalle del aceite de la unción derramándose, son un deleite visual.
Pero el arte no se detiene en la imagen; la música es el corazón de la historia. Las canciones, coescritas por el ganador del Grammy Jonas Myrin, esquivan magistralmente lo cursi. El tema central, «Tapestry» (Tapiz), introduce una metáfora preciosa sobre confiar en el «Tejedor» cuando no entendemos los hilos de nuestra vida. Las letras entrelazan pasajes de los Salmos de una forma tan natural y profunda que, al escucharlas, casi provoca abrir la Biblia en ese mismo instante para empezar a tomar notas. Además, contar con la inconfundible voz de Phil Wickham para el David adulto eleva la experiencia musical a otro nivel.