Anhelo por conocer a Dios

En este estudio repasamos la diferencia entre conocer acerca de y conocer a Dios.

Si alguien nos preguntara cómo es Dios, ¿qué responderíamos? ¿Haríamos una lista de cualidades, de características acerca de cómo es Dios según lo que sabemos sobre Él? ¿O poseemos la experiencia suficiente como para hablar de un Dios al que hemos visto y sentido actuar en carne propia?

Lamentablemente muchos hoy responderían con todo lo que saben acerca de Dios por haber escuchado cientos de prédicas, por haber leído numerosos libros o por la enseñanza de otros. Pero Dios quiere que despertemos en nosotros ese anhelo por conocerlo a Él en lugar de conformarnos con conocer acerca de Él. Es esa hambre por el Padre lo que nos llevará a ser verdaderos buscadores de Dios.

Tommy Tenney dice: “Serás un buscador de Dios si estás hambriento de escuchar algo que esté más allá de ti mismo, algo que no escuchas en la Iglesia de hoy”. El autor alienta a que despertemos ese deseo por conocer cada vez más a Dios, por ir más profundo, no conformarnos con escuchar acerca de lo que otros creen que es Dios, sino a vivirlo.

“¡Los buscadores de Dios parecen sufrir los mismos dolores de hambre que las personas que nunca antes han conocido a Jesús!”, agrega. “No están contentos con sólo conocer más acerca de Jesús”.

Creo que es de vital importancia entender este punto ya que nos llevará a resultados que nadie podrá refutar: nuestra propia experiencia con Dios.

Cuando vemos una noticia en los medios de comunicación acerca de un hecho delictivo o un accidente siempre se consulta a algún testigo que pueda contar lo que ocurrió y dicho testimonio es tomado como cierto, sin lugar a la opinión de otros, por el simple hecho de que lo dice alguien que vivió lo ocurrido. Con Dios es igual, muchos podrán dar cátedra o demostrar saber acerca de Dios por lo que dice la Biblia o por haber realizado diversos estudios, pero cuando nosotros decidimos buscar a Dios y conocerlo a Él, lo que aprendemos de esa experiencia resulta irrefutable, porque, tras la búsqueda, el Padre se nos revela de manera especial.

Como dice Tenney, podemos saber todo acerca de presidentes realezas y celebridades; podemos saber sus hábitos alimenticios, domicilios y estados civiles. Pero saber acerca de ellos no implica intimidad. No significa que los conozcamos.

Existe una realidad que no podemos negar, y es que la mayoría de los cristianos consideran únicamente importante el momento del mensaje en el culto y menosprecian o no tienen en cuenta los momentos de oración, de alabanza y de adoración. Ese pensamiento es un error que nos lleva a enfermarnos de la Iglesia, como dice Tenney.

“Por mucho tiempo la Iglesia ha estado solamente conversando de las cosas de Dios. Eres un buscador de Dios si prefieres hablar con Dios más que hablar de técnicas acerca de servir a Dios o intercambiar información acerca de Dios. Esa es la diferencia entre conocer a alguien y saber acerca de él”.

Con esto podemos entender que cada momento, siguiendo con el ejemplo del culto, es importante. En la oración, en la alabanza, en la adoración tenemos la oportunidad de encontrarnos cara a cara con Dios. No digo que en el momento del mensaje eso no ocurra, pero nuestra disposición corporal y espiritual es diferentes en esos momentos, se podría decir que estamos en posición de aprender acerca de algo que alguien tiene que decir, receptivos, quietos. En cambio, por ejemplo, en la adoración, hay acción. Nos disponemos a hacer algo que nadie más puede hacer por nosotros: encontrarnos con Dios.

Entender la importancia de esos momentos, de nuestra actitud de búsqueda real, de anhelar a Dios más que sus cosas, nos llevará a ese encuentro que necesitamos y deseamos. Saber versículos de memoria o responder correctamente cuantas preguntas bíblicas nos hagan no significa conocer a Dios. “El mero conocimiento de una persona no es lo mismo que una amistad íntima”.

“Una vez que experimentas a Dios en su gloria, no puedes apartarte de Él y olvidar su toque”, sigue diciendo Tenney y es cierto. Cuando existe un encuentro real con el Padre no se puede volver hacia atrás. Muchos aseguran haber tenido un encuentro pero manifiestan cambios en su vida. Eso no fue real, quizás sólo fue una emoción del momento. No me imagino a Pablo volviendo a ser Saulo, dejando de llevar el evangelio de Jesús para volver a perseguir a los cristianos. El encuentro de Saulo con Jesús fue real y lo transformó para siempre. Conocer a Dios no es sólo un argumento o una doctrina; es una experiencia.

Nuestra actitud lo es todo. ¿Queremos un cambio en nuestra vida? Busquemos el cambio de verdad, sin autoengaños, sinceros en primer lugar con nosotros mismos. Debemos ser reales y transparentes con Dios si queremos conocerlo en intimidad. Para ser verdaderos buscadores de Dios nuestros actos, nuestros deseos deben ser puros. “La intimidad con Dios requiere pureza”.

Otra cosa que es igualmente importante y que también tiene que ver con nuestra actitud es el compromiso. Tommy Tenney dice: “Serás un buscador de Dios si estás preparado para comprometerte con Dios. Hemos estado tras emociones baratas sin compromiso, pero Dios pide ‘intimidad’. Y de esa intimidad vendrá el avivamiento”.

Dios tiene grandes cosas para nosotros, siempre quiere darnos lo mejor, pero muchas veces no recibimos todo lo que Dios tiene porque no lo buscamos. Nos conformamos con lo que tenemos, “nos hemos vuelto tan satisfechos con dónde estamos y con lo que tenemos, que no buscamos lo mejor de Dios”.

Debemos atrapar a Dios. Sí, parece algo imposible como querer unir el este con el oeste. Sobre esto Tommy Tenney hace una gran reflexión. “Atraparlo. Realmente es una palabra imposible. ¿Cómo podemos atrapar a Dios? No realmente, pero podemos atrapar su corazón. David lo hizo. Y si atrapamos su corazón, entonces Él se vuelve y nos busca. Eso es lo hermoso de ser un buscador de Dios. Tu buscas lo imposible, pero sabes que es posible”.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *